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Mitología y leyendas urbanas: MITO TOBA – ORIGEN DE LAS MUJERES

Argentina – Mito Toba – Origen de las mujeres

98f6b3f1c175b226853b45994d72da26 MITO TOBA ORIGEN DE LAS MUJERES mitos y leyendas

Toba es el apelativo en guarani, con el cual se conoce a una etnia del grupo pámpido que hacia el siglo XVI habitaba gran parte del Chaco Grande y del Chaco Austral.
Cuando recién comenzó a existir la tierra, había algunas personas, pero eran muy poquitas, y no había ninguna mujer. Solamente había hombres, pero no eran seres humanos como nosotros porque no habían nacido de mujeres. Por eso aquellos hombres para poder reproducirse dijeron: Vamos a usar calabazas secas. Entonces tomaban calabazas secas (como las que se usan para tomar el mate) y depositaban en ellas los reproductores y las tapaban muy bien con cera que sacaban de los panales de avispas. Pero cuando llegaba el nacimiento de las criaturas, ellas querían alimentarse y comenzaban a chupar la tierra porque no tenían leche para mamar y luego se morían por alimentarse solamente de tierra.

Esos hombres iban mucho al río, a pescar para comer. Después se volvían a sus casas y comenzaban a prepararse la comida. Comían cosas crudas, pues no había fuego tampoco. Un día que fueron a pescar, dejaron a uno de ellos para cuidar la comida que tenían en sus casas. Cuando ya estuvieron lejos, el que dejaron de casero escucho risas y percibió que las risas venían de lo alto. Entonces levanto la mirada y vio que venían unas cuantas mujeres, bajando del cielo. Cuando él se fue hacia ellas, queriendo enfrentarlas, ellas lo golpearon en la boca con un pedazo de braza y él no pudo hablar más. Entonces le robaron la comida y se fueron de nuevo para arriba.

 

Ese hombre que fue dejado como casero era un Loro, y pasó mucho tiempo hasta que regresaron los otros hombres, sus compañeros. Ellos venían muy cargados de peces. Y delante de ellos venían uno llamado el Zorro Sagaz, todo enrojecido por la sangre de una presa, y caminaba delante de ellos. Y cuando llegaron a sus casas comenzaron a prepararse su comida. En ese momento vieron que les habían robado la comida que dejaron antes. Entonces le preguntaron el Loro:- ¿De donde venían los que robaron la comida? Entonces el loro indicó con la mano hacia el cielo, porque el no podía hablar, ya que su boca había sido golpeada con un tizón de fuego.

 

Al otro día, esos hombres se fueron a pescar de nuevo. Esta vez dejaron de casero a uno llamado Aguila, que era un águila chiflón, que chiflaba de esta manera: “Viuf, viuf”. Y si alguien venia, el Aguila iba a chiflarles y les iba a avisar.


Cuando sus compañeros se habían alejado, el Aguila se escondió. Poco después escuchó que venían las mujeres, y mientras venían, se reían todo el tiempo. Entonces él se dijo: -Ellas son las que vinieron antes. Las mujeres cada vez se acercaban más a la tierra, bajando en una soga desde el cielo, y cada vez que bajaban un poco más, les salía un resplandor que iluminaba el lugar. Cuando la soga tocó la tierra, ese hombre llamado Aguila quedó enceguecido, y las mujeres le echaron brazas encima. Él pegó un salto para escaparse, pero ya había sido quemado. Ellas volvieron a robarles la comida que guardaban en las casas.

Más tarde volvieron los otros hombres aquellos, y el Aguila les explicó lo sucedido. Y agregó: -Yo digo que solamente el compañero Chiiquí (el Carancho) pueda saber la manera de atraparlas. Entonces el Carancho dijo: – Sí, mañana voy a hacer mi plan, cuando ellas aparezcan. Porque primero tengo que verlas y saber bien de dónde provienen. Entonces el llamado Chiiquí quedó de casero. Y dejaron convenida una señal. Si él las estaba capturando, tenia que chiflar “Viuf, viuf”. En caso de que no pudiese contra ellas, tendría que escaparse.


Al otro día, ellos se fueron otra vez a pescar. Y cuando ya se habían alejado bastante, el Chiiquí escuchó que venían las mujeres. Cuando estuvieron cerca de la tierra, el Chiiquí se dijo dentro suyo: – Ellas son poderosas. Pero yo también soy poderoso, como ellas. Y las miraba para arriba. Con toda rapidez voló hacia el cielo, y cuando ya estuvo en medio del cielo, agarró la soga y la cortó. Las que estaban abajo de la soga cortada se cayeron, y las que estaban arriba del corte se escaparon, volviéndose hacia el cielo.
Entonces, aquel llamado Chiiquí con toda rapidez se fue hacia donde se hallaban los otros, que estaban pescando, y dio unos fuertes chiflidos “Viuf, viuf” (que era la señal convenida). Los otros se dijeron: – Rápido, vamos para allá, seguro que Don Chiiquí las está capturando. El que era el jefe, el más grande en estatura, llamado Tuyango, se fue adelante. Toda su ropa era roja. Pero el Zorro Sagaz corrió más rápido y llego primero que todos ellos, que tenían alas (únicamente el Zorro Sagaz no tenia alas ni plumas). El zorro observó hacia todos lados y vio una mujer, la más bonita de todas, y se apoderó de ella y la metió dentro de su casa y sin perder tiempo la cubrió con su cuerpo y copuló.

Pero la mujer le cortó su miembro reproductor y se lo comió con la vulva, y el zorro Sagaz salió corriendo de su casa, mostrándose muy dolorido. Los otros le preguntaron: – ¿ Que le pasó, que le pasó? Y él respondió:- No tengo más el miembro viril, es como si ella tuviese dientes en la vulva, que me arrancaron el miembro. Ahora no lo tengo más. Así fue accidentado el Zorro Sagaz, y los otros le decían: – ¿Acaso no puede resolver su problema? Entonces él dijo:- Voy a buscar la manera de arreglarlo. Se fue a caminando por adentro de un monte hasta que encontró un árbol Garabato, y le saco una ramita, y la limpió muy bien, y luego se la injertó en el lugar del miembro que había perdido. Por eso, hasta el día de hoy se puede notar que los zorros tienen una cicatriz por causa de ese defecto. Después del Zorro Sagaz, todos agarraron para sí mujeres.

MITO TOBA – ORIGEN DE LAS MUJERES
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