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Mitología y leyendas urbanas: LA LEYENDA DEL YETI

“YETI”

953dfea66f515c2747e268c81c5c0e24 LA LEYENDA DEL YETI mitos y leyendas
En Nepal se le conoce como “rakshasa”, que en sánscrito significa demonio. En Canadá lo llaman “sasquatch” (hombre peludo), mientras que en Estados Unidos es conocido simplemente como “bigfoot” (pie grande). Su nombre correcto, sin embargo, es “yeti”, que en la lengua tibetana significa criatura mágica. Según se dice, ha deambulado por el planeta durante milenios. Ya en el siglo IV existían relatos acerca de su existencia, y todavía continúa habiéndolos.

De acuerdo a la mayoría de las tradiciones, el clásico yeti mide entre dos y tres metros de altura, tiene los brazos muy largos, cara de mono y nariz achatada. Los miembros jóvenes de la especie están cubiertos por una espesa capa de pelo rojo, que se vuelve negro en la adultez. Son tremendamente fuertes y son dos veces más rápidos que los mejores velocistas humanos. Se comunican con rugidos y silbidos. Los yeti desprenden un hedor tan penetrante que te corta la respiración e irrita los ojos.

Pese a su notable fuerza y tamaño, el yeti es extremadamente tímido. Prueba de ello es que centenares de expediciones que han intentado localizarlo solo han obtenido fotografías y huellas borrosas y poco esclarecedoras. El yeti prefiere vivir en lugares inhóspitos, donde ningún viajero inoportuno lo moleste. Sus zonas preferidas son el Himalaya y el Tíbet, aunque también se le ha visto en el desierto de Australia y en algunas islas del norte de Canadá. Las historias dicen que el yeti es bastante tranquilo si no se siente amenazado y que solo si ve su hábitat en peligro puede tener un comportamiento agresivo con los seres humanos.

LA LEYENDA DEL YETI

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