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Mitología y leyendas urbanas: LA LEYENDA DE LOS DRAGONES II

LOS DRAGONES

31b2113c9c9b04c067febe37e2f20c45 LA LEYENDA DE LOS DRAGONES II mitos y leyendas

¿verdad o mentira? si quiere responda esta pregunta en el cuadrito de dialogo

Historia de los Dragones La historia de los dragones es casi universal a través de las culturas antiguas del mundo. ¿En dónde se originó este concepto global? ¿Cómo describieron, registraron, dibujaron, grabaron, cosieron y tallaron las sociedades a través del mundo tales criaturas, con tanta uniformidad, si no vieron esas criaturas durante sus vidas? Historia de los Dragones – Dinosaurios Revelados La historia de los dragones puede resumirse de la siguiente manera: “Los dragones de las leyendas son extrañamente parecidos a criaturas reales que vivieron en el pasado. Se parecen mucho a los grandes reptiles (dinosaurios) que habitaron la tierra mucho antes del tiempo en que se supone que el hombre apareció en la tierra.” (Knox Wilson, “Dragón”, The World Book Encyclopedia, Vol. 5, 1973, pg. 265.) A la luz de esta afirmación de The World Book Encyclopedia, mucha gente no se da cuenta que la paleontología (el estudio de eras geológicas pasadas, basada principalmente en el estudio de fósiles) es relativamente una ciencia nueva. De hecho, el concepto de dinosaurios (lagartijos gigantes) sólo emergió en su presente forma hace menos de 180 años. Antes de eso, cualquiera que encontraba un hueso grande fosilizado suponía que venía de un elefante, de un dragón o de un gigante. No había ninguna idea de “ciencia” anexada a estos hallazgos. No fue sino hasta 1841 que el científico inglés, Richard Owens, sugirió que el grupo de animales “recién descubiertos” se llamara “dinosaurios,” lo que literalmente significa “lagartijos terribles.” A lo largo de las siguientes décadas, las primeras representaciones de dinosaurios por artistas eran realmente cómicas, cuando las comparamos con lo que podemos discernir hoy científicamente. ¿Cómo entonces, alfarería, linos, pinturas en cuevas, y descripciones escritas de “dragones” de 2.000 a 4.000 años atrás, representan a los dinosaurios mejor que lo que la ciencia pudo mostrar a mitad de los 1.800? Historia de los Dragones – Un Resumen de la Evidencia ¿Dónde están todos esos relatos de historias de dragones? En efecto, comencemos con la Biblia, el libro de mayor publicación mundial en la historia. Una búsqueda de la palabra “dragón” en la versión King James de la Biblia produce 34 resultados a través de 10 libros diferentes escritos aproximadamente entre el 2000 BC y el 90 AD. La palabra “dragón” (Hebreo: tannin) es usada a través del Viejo Testamento, y se traduce correctamente como “monstruo de mar o tierra.” En el libro de Job, el autor describe las grandes criaturas, Behemot (Job 40) y Leviatán (Job 41). Aunque las más recientes traducciones de la Biblia usan sustitutos como elefante, hipopótamo o cocodrilo, en vez de Behemot y Leviatán, el hebreo original y el contexto de las descripciones no permite estas interpretaciones. Por supuesto, la historia del dragón no se limita de ninguna manera a la Biblia. Historias de dragones de China, Europa, el Medio Oriente, y la antigua Latinoamérica, comparten relatos similares de “dragones” y otras bestias. Algunas culturas reverenciaron estas criaturas. Por ejemplo: Historias de Marco Polo en China señalan que la casa real mantenía dragones para ceremonias, y que dragones eran cazados por su carne y para medicinas en la Provincia de Karazan. Registros del historiador griego Heródoto y del historiador judío Josefo, describen reptiles voladores en el antiguo Egipto y Arabia. En otras culturas, era un gran honor matar a estas criaturas. Existen numerosos relatos de guerreros matando grandes bestias a fin de establecer credibilidad en una aldea. Gilgamesh, Fafnir, Beowulf y otras leyendas famosas, incluyendo la mitología de Egipto, Grecia y Roma, incluyen descripciones específicas de dragones y otras criaturas como dinosaurios. La historia de dragones es revelada en numerosos objetos de arte antiguo a través del mundo. Criaturas parecidas a dinosaurios están representadas en monumentos históricos de Babilonia, en mosaicos romanos, cerámicas y trajes reales de Asia, sudarios y sellos reales de Egipto, piedras funerarias y tapicerías del Perú, esculturas Maya, petroglifos (tallados y dibujos en roca) de aborígenes de América, y muchas otras piezas de arte ceremonial a través de culturas antiguas. ¿Qué significa realmente toda esta evidencia? Siga leyendo por favor… Las Huellas de Dragones Por Lourella Rouster; reimpreso con permiso de Revolution Against Evolution (www.rae.org). Originalmente publicado en 1978, Creation Social Sciences & Humanities Quarterly (ya no está siendo publicado); Revisado en 1997. Casi todos nuestros antepasados creían que la tierra estuvo habitada, especialmente en regiones desconocidas, por dragones. ¿De dónde sacaron esa idea? ¿Fue producto de una imaginación universal humana? ¿Un instinto o necesidad heredada? ¿Un recuerdo subconsciente de dinosaurios heredado? Todas estas sugerencias han sido hechas, y tomadas seriamente por grupos de personas. Yo creo que los dragones son un reflejo, algunas veces embellecido a través de repeticiones, pero mayormente histórico, de reales encuentros físicos de seres humanos con dinosaurios. Francis Schaffer, un filósofo-teólogo, escribió: “No estoy convencido de ninguna manera, de que se haya probado que los dinosaurios se extinguieron antes del advenimiento del hombre. Creo que existe mucha evidencia, antigua y moderna, que indica que los dinosaurios y la humanidad existieron en la tierra contemporáneamente. Y que los seres humanos en su mayoría, aunque probablemente vivían en diferentes regiones que los dinosaurios, se encontraron de hecho en muchas ocasiones con las a veces inmensas y terribles criaturas. Los recuerdos de estos encuentros fueron tan vívidos y profundos que los pasaron a una multitud de culturas como leyendas, pintados en las paredes de cuevas, representados en cerámica, y escritos en literatura. Etimología de “dragón” La palabra “dragón,” de acuerdo al Diccionario Inglés de Oxford (1966), se deriva del francés antiguo, el cual a su vez se deriva del latín dracon (serpiente), el cual a su vez se deriva del griego Spakov (serpiente), del verbo aorista griego, Spakelv (ver claramente). Guarda relación con muchas otras palabras antiguas relacionadas con la vista, tales como sanscrito: darc (ver), avéstico: darstis (vista), irlandés antiguo: derc (ojo), inglés antiguo: torht, sajón antiguo: torht, y alto alemán antiguo: zoraht, todos significan claro, o brillante. Las raíces de la palabra pueden ser encontradas, entonces, hasta en la mayoría de las lenguas indo-europeas. Esto podría indicar que es posible que el ancestro inmediato de la palabra formara parte de la hipotética lengua original indo-europea, la cual pudo haber formado parte del vocabulario de los descendientes de Jafet, luego del Diluvio y de la dispersión de Babel. El Diccionario Inglés de Oxford indica que Spakelv es derivado de la raíz griega Spak que significa fuerte. La conexión con dragones es obvia. De acuerdo al diccionario, la palabra fue usada en inglés por primera vez cerca del 1220 A.D. Fue usada en versiones en inglés de la Biblia desde 1340 en adelante. Dragones ubicuos Un libro moderno, The Greatest Monsters in the World, )1975), contiene un capítulo llamado “Dragones en todas partes.” Este título es acertado, porque la creencia antigua en dragones parece haber sido casi universal, hasta donde podemos determinar por el arte prehistórico, leyendas, y los escritos más antiguos del mundo. Dragones en el Arte Antiguo En arte, los dragones son un motivo usado en cerámicas antiguas. El motivo aparece como decoración en cuencos de China incluso hasta el 202 D.C. En el libro de Anne Ross: Pagan Celtic Britain, hay una fotografía de un motivo en una olla perteneciente a la cultura antigua Urnfield, la cual floreció en Europa antes del 500 A.C. La cultura de Bali representa al dragón en su máscara animal de Barong, un espíritu bueno que es central en sus dramáticas presentaciones rituales. Sin embargo, tal vez la evidencia más antigua se encuentra en la cueva prehistórica en La Baume, Latrone, Francia. Descubierta en 1940 por Siegfried Giedion, algunos científicos opinan que la cueva tiene 20.000 años (yo no acepto fechas tan antiguas). Peter Costello escribe: “Dominando la escena entera aparece una serpiente de más de tres metros de largo.” Como Costello nota, esta pintura de una criatura parecida a un dragón “aparece en la aurora misma del arte,” cualquiera sea la fecha exacta. En Lydney Park en las riberas de Severn, en Gloucestershire, Inglaterra, un piso de mosaicos de origen romano-celta ha sido excavado. Parece ser un templo asociado con el culto del río a Nodens, “el hacedor de nubes.” Prominentes en el mosaico se encuentran monstruos marinos que bien pueden ser considerados dragones. Dragones en la Literatura Antigua En la literatura, los dragones son ciertamente y virtualmente un antiguo motivo universal. Los dragones se encuentran en las primitivas literaturas de los ingleses, irlandeses, daneses, noruegos, escandinavos, alemanes, griegos, romanos, egipcios y babilonios. Entre los indígenas americanos, leyendas de dragones florecieron entre los Crees, Algonquins, Onondagas, Ojibways, Hurones, Chinooks, Shoshones, y Esquimales de Alaska. Uno de los más famosos cuentos daneses de dragones se encuentra en “Sigurd de los Volsungs” y se refiere a “La Muerte de Fafnir.” Sigurd, el héroe de la épica, tiene miedo de Fafnir el dragón, porque sus huellas son enormes. Esto seguramente debió ser cierto en el caso de los grandes dinosaurios, ya sea que estuvieran considerando las huellas mismas o el ruido que hacían al acercarse. Sigurd se escondió en un hoyo, y cuando el dragón se acercó al agua le atravesó el corazón. De nuevo, si un hombre quisiera matar a un dinosaurio esta sería una manera inteligente de hacerlo, ya que estaría fuera del alcance de la poderosa cola y de los afilados y desgarradores dientes de la criatura. Probablemente la cabeza, el cuello y el corazón eran verdaderamente las únicas áreas vulnerables del inmenso cuerpo. La mayoría de los dinosaurios eran básicamente criaturas de agua. Por lo tanto, todo en esta escena es totalmente realista y describe una buena estrategia de caza de dinosaurios. Sigurd tenía miedo de ahogarse en la sangre del dragón, lo cual podría ser otra indicación del tamaño de la criatura. Si el dragón hubiera caído sobre la boca del hoyo, la posibilidad de que Sigurd se ahogara en su sangre hubiera sido muy real. A medida que el dragón se acercaba soplaba veneno delante de él. El dragón le habla a Sigurd. En el hecho de hablar indudablemente encontramos embellecimiento, pero esto no sorprende en un cuento folklórico primitivo que fue relatado a través de incontables generaciones. El amigo de Sigurd, Regin, extrae el corazón del dragón y le pregunta a Sigurd si se lo asa y se lo sirve. Cuando Regin prueba la sangre del dragón inmediatamente entiende el lenguaje de los pájaros. Aquí de nuevo probablemente encontramos embellecimiento de la historia, tal vez asociando a los dragones, de una manera simbólica con la sabiduría, una asociación frecuente en literatura primitiva. Tanto el dragón de este primitivo cuento épico danés y el dragón de la antigua épica inglesa, Beowulf, resguardaban un tesoro. Sólo podemos especular acerca del origen de esta idea. Es posible que un dinosaurio haya robado algún botín, o es posible que la morada de los dinosaurios haya sido tan inaccesible que los antiguos imaginaban sus cuevas llenas de tesoros. ¿Pertenecen los dos dragones a la misma leyenda primitiva? No sabemos. El dragón sin nombre en Beowulf también escupe llamas. Tiene 50 pies de largo, medidos después de su muerte. Como con Fafnir, “los moradores de la tierra le tenían pavor.” Es una criatura de la noche, asociada con el mal, y descrita como “lisa” y “odiosa.” Dragones en Leyendas y Folklore Los héroes griegos que se supone mataron dragones son : Hércules, Apolo y Perseo. En efecto, la Enciclopedia Mundial (1973) dice que “cada país los tiene en su mitología.” En la mitología noruega, un gran árbol de Fresno, Yggdrasil, que se pensaba soportaba el universo entero, tenía tres raíces inmensas. Una se extendía a la región de la muerte. Niflheim y el dragón Nidhogg roían perpetuamente la raíz del árbol. Esta situación precaria, que parece poner al universo entero a merced de Nidhogg, tal vez demuestra el profundo y enraizado miedo consciente o inconsciente de los proto-nórdicos hacia los dinosaurios, esos terribles lagartijos. Si estas temibles criaturas amenazaban los ancestros de los nórdicos, uno puede entender fácilmente como tal mito pudo haberse desarrollado. Los egipcios escribieron del dragón Apophis, enemigo del dios del sol, Ra. Los babilonios registraron su creencia en el monstruo Tiamat. Los noruegos escribieron acerca de Lindwurm, guardián del tesoro de Rheingold, quien fue muerto por el héroe Siegfried. Los chinos escribieron acerca de dragones en su antiguo libro, I Ching, asociando a estas criaturas con poder, fertilidad, y buena salud. También usaron dragones como motivo en su arte primitivo, cerámicas antiguas, desfiles, y danzas. La serpiente emplumada de los aztecas puede haber representado un híbrido a su manera de ver, entre un dragón y otra criatura. La cerámica de la antigua cultura de Nazca, Perú, muestra un monstruo caníbal muy parecido a un dragón. En British Columbia, se cree que el lago Sashwap es el hogar del dragón Ta Zam-a, y el lago Cowichan el de Tshingquaw. En Ontario, el lago Meminisha es considerado el hogar de una serpiente en forma de pez temida por los indios Cree. Angoub es el legendario dragón de los Hurones, Hiachuckaluck el dragón en que creían los Chinooks de British Columbia. Los dragones son tan ampliamente aceptados como parte del folklore irlandés que Robert Lloyd Praeger, el naturalista, dice que son “una parte aceptada de la zoología irlandesa.” El historiador, Dr. P.W. Joyce, en su libro sobre nombres de lugares irlandeses, dice: “leyendas de monstruos acuáticos son muy antiguas entre la gente de Irlanda.” Interpretaciones de Dragones Muchas teorías han sido formuladas tratando de explicar la creencia virtualmente universal en dragones entre la gente de la antigüedad. Algunos han visto a los dragones como un producto de la imaginación humana, como resultado del miedo a lo desconocido. Se ha señalado que incluso hasta 1600 D.C., mapas eran decorados alrededor de los bordes de regiones desconocidas con pinturas de monstruos parecidos a dragones. Aún así es difícil imaginar cómo tales grupos de gentes, ampliamente separados, imaginaron todos virtualmente la misma cosa, si esta entidad imaginaria no tenía ninguna base en la realidad o en sus experiencias. En mi estudio de literatura a nivel de pre-grado, una interpretación frecuente de arquetipos en literatura era que la gente tenía una necesidad universal de creer en estas cosas, que el subconsciente humano entendía a un nivel profundo los mismos grupos de símbolos, tal vez ganados a través de su (supuestamente) común ancestro evolucionista. La más frecuente interpretación moderna dada a mitos y arquetipos es que son subconscientemente simbólicos. Uno se pregunta, sin embargo, por qué es sólo la humanidad la que ha dejado este antiguo registro constante de sus encuentros con dragones, y cómo tales recuerdos han podido sobrevivir a lo largo de millones de años de evolución y cambios a clases de animales totalmente diferentes. Por estas razones, hasta muchos autores seculares han llegado casi, pero no de un todo, a la conclusión de que las gentes primitivas se encontraron con dinosaurios, y pasaron los recuerdos de estos encuentros a través de cuentos de dragones. Peter Costello, quien investigó leyendas de monstruos de lagos y presuntos encuentros en considerable profundidad, escribió: “a medida que revisamos los primeros relatos irlandeses de monstruos de lago, encontramos que a menudo hay sólo una cubierta superficial de fantasía. Animales reales existen claramente detrás de estas historias.” La Enciclopedia Mundial (1973) anota: “Los dragones de las leyendas son extrañamente parecidos a criaturas reales que vivieron en el pasado. Se parecen mucho a los grandes reptiles que habitaron la tierra mucho antes del tiempo en que se supone que el hombre apareció en la tierra.” El uso por el escritor de la frase: “se supone que apareció” denota que reconoció el problema. Se supone que el hombre no apareció sino hasta mucho más tarde, pero ciertamente parece que el hombre de hecho se encontró con dinosaurios, dibujando pinturas y escribiendo acerca de lo que vio. ¿Cómo pudo haber escrito acerca de algo que yacía sepultado profundamente bajo la tierra, habiendo muerto millones de años con anterioridad? Peter Costello presenta el mismo problema. “La teoría del plesiosauro,” escribe, “que apareció hace tiempo, todavía tiene muchos partidarios, pero de nuevo las dificultades de si pudo haber sobrevivido por sesenta millones de años sin ser detectado. Son muy grandes.” Daniel Cohen, autor de The Greatest Monsters in the World, también dice que hay una “posibilidad sensacional” de que la leyenda del dragón se originó con los dinosaurios, observando que: Ninguna criatura que haya vivido es más parecida a un dragón que los dinosaurios. Hay un problema con esta teoría. El problema es tiempo. Hasta donde sabemos, todos los dinosaurios murieron hace más de 70 millones de años. Hace tanto tiempo no existía gente en la tierra. Así que, ¿quién podría recordar a los dinosaurios? Cohen dice que “algunos primitivos descubridores de huesos de dinosaurios los llamaron “huesos de dragón.” Pero aparentemente, debido a que problemas de tiempo y de desarrollo de evolución son tan grandes en las mentes de aquellos que han aceptado este modelo de orígenes, Cohen audazmente afirma que “los científicos de hoy no identifican ya más a los dinosaurios con los dragones.” La conclusión obvia es que excepto por su devoción a la teoría evolucionista, la identificación de dinosaurios con los dragones sería la interpretación lógica de la evidencia. Sin embargo, sólo dos años después de la publicación de Greatest Monsters, Carl Sagan, un renombrado astrónomo que popularizó la ateísta interpretación evolucionista de la ciencia, publicó The Dragons of Eden, el cual, a pesar de problemas de tiempo y desarrollo evolucionista pregunta: “¿Pudieron existir criaturas como hombres quienes realmente encontraron Tiranosaurios Rex?” Sagan afirma: “De una manera o de otra, hubieron dragones en el Edén.” Abiertamente un evolucionista, el libro de Sagan se subtituló: “Especulaciones sobre la Evolución de la Inteligencia Humana.” Por supuesto, él no ve el Edén en sentido clásico cristiano o bíblico de la palabra. Por “Edén” él quiere decir un emergente comienzo del conocimiento de la humanidad acerca de su existencia. Y no dice que los seres humanos encontraron Rex, sino criaturas como humanos.” Pero aún esto constituye un gran paso en el pensamiento de aquellos atados a su escala de tiempo evolucionista. Dragones en la Biblia Por supuesto, para los creacionistas creyentes de la Biblia no existen problemas de tiempo o evolución, y los hechos de literatura antigua y arte prehistórico encajan muy bien con el relato bíblico. De acuerdo con Génesis 1:21-23, los animales de agua fueron creados el quinto día; de acuerdo con Génesis 1:24-25, los animales de la tierra, así como el hombre y la mujer, fueron creados el sexto día. De esta manera, de acuerdo con la Biblia, todos los animales fueron creados aproximadamente en el mismo tiempo. No hubieron largas eras en que el hombre no estuvo presente y cuando los dinosaurios controlaban la tierra. La Versión Autorizada utiliza la palabra “dragón” dieciséis veces, todas en el Antiguo Testamento, traduciendo dos palabras hebreas que significan “monstruo de tierra o de mar.” Pero tal vez aún más gráficas son algunas referencias bíblicas en las cuales usan otros nombres para las criaturas, pero que claramente describen dinosaurios. En Job 40:15, por ejemplo, Behemot es descrito: “Su fuerza está en sus lomos, y su vigor en los músculos de su vientre” (40:16). Behemot fue una inmensa criatura, y leyendo sobre él, uno que sea instruido en literatura antigua se le hace difícil no pensar en Fafnir, el dragón de primitiva fama danesa. Behemot, leemos, movía su cola como un cedro. ¿Una cola tan grande y poderosa como un árbol de cedro? ¿Qué animal puede posiblemente describirse así sino un dinosaurio? “Sus huesos son fuertes como bronce, y sus miembros como barras de hierro” leemos (40:18), tal vez recordando a Sigurd, temblando debido a la fuerza del dragón Fafnir. Cuando el autor de Job escribe: “el que lo hizo, puede hacer que su espada a él se acerque.” ¿Quiso el escritor decir que sólo Dios es normalmente capaz de ocasionar la muerte a tan poderosa criatura? De nuevo, mentalmente veo a Sigurd escondiéndose en el hoyo, esperando por el momento oportuno para herir uno de los pocos lugares en que el dragón es vulnerable. Behemot es una criatura de agua, porque “los árboles sombríos lo cubren con su sombra; los sauces del arroyo lo rodean” (40:22). Esta criatura tiene una sed inmensa, porque “él se bebe un río” (40:23). ¿Qué animal aparte de un dinosaurio puede ser descrito así? En el próximo capítulo de Job, leemos de otra gran criatura, Leviatán. Como con Behemot, el relato habla de Dios describiendo a estas criaturas, e implica que a Job le eran familiares. Dios le recuerda a Job cuán difícil es atrapar a una criatura como el Leviatán. Dios había creado el Leviatán, porque declara, “todo lo que hay debajo del cielo es mío” (41:11). El Leviatán tiene dientes terribles y escamas, o una cubierta protectora fuerte, típica de muchos dinosaurios. ¿Ve usted a Sigurd temblando ante Fafnir cuando lee: “Cuando él (Leviatán) se yergue, tienen temor los fuertes” (41:25)? Job es usualmente considerado uno de los libros más antiguos de la Biblia, posiblemente escrito cuando el hielo cubría grandes partes de Europa y Norteamérica, poco después del Gran Diluvio. Muchos expertos de la Biblia creen que algunos dinosaurios pueden haber sobrevivido el Diluvio, siendo criaturas de agua, pero que debido a severos cambios climáticos, murieron a pocas generaciones después del Diluvio. Si estas criaturas de pequeños cerebros estaban experimentando dificultades a las cuales no estaban acostumbradas y mal adaptadas, uno puede entender fácilmente por qué una tradición de dragones monstruosos y temibles es registrada virtualmente en todas las culturas antiguas occidentales, lo que pudo haberse desarrollado durante, o poco tiempo después de Job. La Biblia presenta este tiempo en la historia como un tiempo de dispersión (Gen 10:11). Grupos de gente estaban mudándose, alejándose del Ararat, donde sus padres habían desembarcado después del Diluvio, alejándose de Babel, donde se habían congregado. Se estaban aventurando hacia las nuevas tierras que se convertirían en sus hogares. Toda la tierra era desconocida para ellos. Al mismo tiempo, grandes cambios climáticos deben haber causado que los dinosaurios fueran atípicamente hostiles. Es verdad que las tradiciones orientales no han percibido al dragón como temible y malo, como lo han hecho las culturas occidentales. Sólo podemos especular acerca de la razón, pero es posible que los grupos que emigraron hacia el oriente, simplemente no tuvieran los encuentros horripilantes que sus contemporáneos del occidente deben haber experimentado. De ser así, estas gentes orientales pudieron haber contado a sus hijos historias de dinosaurios de la misma manera como las recibieron desde antes del Diluvio, cuando la vida estaba idealmente adaptada a su existencia, la comida abundante, y tal vez los animales y los humanos no se mataban el uno al otro para comer (Gen 9:3). CONCLUSION Yo propongo que la humanidad primitiva se encontró con dragones, o dinosaurios. Esto significa que la humanidad no evolucionó millones de años después de que los dinosaurios se extinguieron, sino que los dos coexistieron. Cada pieza de evidencia por sí misma podría tal vez ser explicada, como aquellos que aceptan conceptos evolucionistas son propensos a hacer. Pero el modelo evolucionista de historia que separa a la humanidad y los dinosaurios por millones de años deja demasiadas preguntas sin responder. ¿Cómo pudo una persona dibujar pinturas de dinosaurios en paredes de cuevas antiguas, si no quedaba ninguno para servir de modelo? ¿Cómo es que tantas culturas antiguas escribieron sobre dinosaurios (dragones), si eran desconocidos para la humanidad primitiva? ¿Cómo terminaron siendo tan realistas los primeros relatos literarios, hasta en los más pequeños detalles? La evidencia a favor de la coexistencia de la humanidad con los dinosaurios es sorprendente. A menudo he escuchado decir que si la evidencia puede ser aducida por un número de disciplinas diferentes, es una indicación fuerte de la veracidad de una hipótesis. He mostrado evidencia de arqueología, arte prehistórico, literatura antigua, leyenda y mitología, y la Biblia. Esta evidencia me lleva a la conclusión de que los seres humanos, poco después de la dispersión de Babel, verdaderamente encontraron dinosaurios en la tierra primitiva, y que ellos los dibujaron, escribieron acerca de ellos y pasaron cuentos de ellos a sus niños. Los dragones de la literatura y arte antiguo, concluyo, fueron de hecho dinosaurios.
Descubrimientos paleontológicos en Rumania: Dragones

Los Dragones, animales legendarios que han fascinado al hombre durante siglos, presentes en mitos y leyendas de diferentes culturas alrededor del mundo, pudieron haber existido. Un descubrimiento casual, en una cueva en los Montes Carpatos, en Rumania, sorprendio al mundo, las leyendas resultaron verdaderas. Especialistas del Museo de Historia Natural de Londres, lidereados por el Dr. Peter Horgarth, acudieron a Rumania despues del hallazgo, intentando descartar un fraude; lo que encontraron fue estremecedor. Un animal nunca antes visto fue rescatado de su lecho, junto con cadaveres humanos con evidencias de carbonización. Anatómicamente, esta criatura posee seis extremidades: cuatro patas y dos alas. Las bacterias presentes en su estomago, producian hidrogeno (14 veces más ligero que el aire), el cual era transportado hacia dos camaras almacenadoras que aligeraban su peso y permitian el vuelo. Otro misterio por resolver era el fuego. ¿Como podía este animal escupir fuego?. La respuesta se encotró en su boca. El mismo hidrógeno presente en su cuerpo servía como combustible, sin embargo, era necesaria una reacción. La hipótesis propuesta indica la presencia de un catalizador: el platino; el cuál era obtenido de rocas sedimentarias y que el dragón alojaba en su boca. Dicho metal actuaba como detonante, produciendo una chispa que reaccionaba con el hidrógeno. Otro hallazgo importante fué el craneo de un Tyrannosaurus rex, con evidencias de carbonización y heridas de garras en la parte superior, lo cual indicaba, según el Dr. Peter Horgarth, un ataque directo, probablemente de un dragón . Estos animales pudieron haber sobrevivido el evento K/T. Basados en las historias de dragones alrededor del mundo, se propone la existencia de cuatro tipos de dragones: dragones prehistoricos, dragones marinos, dragones de la selva y dragones de las montañas. Es un hecho que el hombre coexistio con los dragones y los combatió, los obligó a migrar a las montañas y a los lugares más aislados, esto obligó a los dragones a buscar alimento entre el ganado de las poblaciones cercanas, lo que ahorilló al hombre a cazarlo. Es muy probable que el hombre pudo causar la extinción de estos imponentes animales.

LA LEYENDA DE LOS DRAGONES II

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